El siguiente artículo ofrece algunas opiniones respecto a la diversidad sexual, y las posibilidades de la terapia psicológica para apoyar en el proceso de reconocimiento, adaptación y aceptación de la orientación y la identidad sexuales.

terapiapsicologica-homosexualidadA lo largo de la historia, el lesbianismo, la homosexualidad y la bisexualidad han sido objeto de una serie de prejuicios socioculturales, que en el pasado dañaron la imágen de quienes mostraron este tipo de preferencias sexuales, provocándoles   marginación, exclusión social e incluso violencia.

Afortunadamente nos encontramos en una época de transición, en donde la sociedad ha sufrido (y sigue sufriendo) un proceso de transformación que se proyecta favorablemente hacia un fenómeno social de crucial importancial: la diversidad sexual.

Para entender la diversidad sexual, es necesario tener una noción clara del concepto orientación o preferencia sexual, la cual puede entenderse como “una atracción emocional, romántica, sexual o afectiva duradera hacia otros. Se distingue fácilmente de otros componentes de la sexualidad que inluyen el biológico, identidad sexual (el sentido psicológico de ser hombre o mujer) y el rol social del sexo (respeto de las normas culturales de conducta femenina y masculina)” (Asociación Americana de Psicología, 2013).

La orientación sexual es multifactorial y compleja, ya que intervienen en su desarrollo factores cognitivos, afectivos, biológicos, además del contexto sociocultural en donde las personas se desenvuelven.

Es importante entender, que la orientación sexual es una manifestación natural de la identidad de las personas, que puede llegar a percibirse incluso desde la niñez o la adolescencia. De esta manera una persona que es lesbiana, homosexual o bisexual, no es una persona enferma. Diversas investigaciones de gran calibre en la psicología han demostrado que la orientación sexual en si misma, no está asociada con trastornos mentales, emocionales o conductas de riesgo. Inclusive hay evidencia suficiente de que las personas con orientacion sexual lésbica, homosexual o bisexual pueden ser padres totalmente funcionales, pues el desarrollo intelectual, la adaptación psicológica y la adaptación social de sus hijos no se ven afectadas en comparación de los hijos de padres heterosexuales. Además, la orientación sexual de los padres no determina la de los hijos.

Si bien los esfuerzos de distintos movimientos sociales para evitar la discriminacion ante la orientación no heterosexual han sido positivos, aún siguen existiendo problemas sociales (violencia, rechazo, incriminación) que son producto de la falta de información, especialmente en grupos sociales retrógrados, en donde el lesbianismo, la homosexualidad o la bisexualidad entran en conflicto con sus convicciones cívicas, morales o religiosas.

Las familias en donde hay miembros con preferencia lésbica, homosexual o bisexual, en ocasiones ejercen presión, violencia o rechazo sobre éstos provocándoles temor, ansiedad o inseguridad para ejercer su orientación sexual de manera saludable. Por lo anterior sostenemos que la terapia psicológica tiene un gran potencial para ayudar a resolver el deterioro social que es causado por estereotipos y la falta de información en familias y otros grupos sociales que marginan a personas con orientacion no heterosexual.

A menudo las personas no heterosexuales, pueden experimentar sentimientos de rechazo, abandono, miedo o soledad cuando se percatan de que su orientación sexual es diferente de la norma establecida en la comunidad, lo que los convierte en personas especialmente vulnerables a los efectos nocivos de los estereptipos y otras acciones perjudiciales de la sociedad.

Es cierto que muchas personas con orientación sexual lésbica, homosexual y bisexual han ejercido su sexualidad con toda libertad, sin ser objeto de violencia, rechazo o discriminación en la familia y otros grupos sociales. Sin embargo, creemos que la ayuda psicológica profesional es una herramienta poderosa para apoyar a los individuos, parejas o familias en el proceso de reconocimiento, adaptación y aceptación de la orientación y la identidad sexuales.

Algunos datos en los que nos basamos para escribir esta publicación se encuentran en el siguiente artículo de la Asociación Americana de Psicología: Orientación Sexual.