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COVID 19. Te roba el sueño. Te han obligado a conocerle a regañadientes. Desde que inició el año lo has visto más de lo que desearías en las primeras planas de la prensa nacional e internacional. Es un tema obligatorio en las conferencias gubernamentales y últimamente se le relaciona con la salud, con la ciencia, con la educación, con la economía, con la política, con los deportes, con las tensiones y la cooperación internacional. Es un descarado que agrega peso a tus preocupaciones y conspira constantemente con la desinformación y el miedo. Amenaza la normalidad, tan anhelada en estas circunstancias.

Hablas de él con la familia, amigos y compañeros de trabajo. Lo citas en tus mensajes de WhatsApp. Le rindes homenaje en tus rutinas de seguridad e higiene. Acecha la convivencia cotidiana e incrementa tu desconfianza en la responsabilidad del prójimo cuando sales a la calle.

Parece que el COVID 19 ha cobrado un protagonismo tóxico en tu vida. Nadie quiso que viniera, pero ese enemigo invisible, casi implacable, se ha presentado como un invitado incómodo que aspira a ser permanente, y debido a él, sin darte cuenta, se compromete peligrosamente tu salud mental.

Por lo anterior nos hemos dado a la tarea escribir tres artículos relacionados con el COVID 19, en los que vamos a hablar de él sin centrarnos en la avalancha de parafernalias médicas fatalistas que ya se encuentran inundando las notas periodísticas.

Las tres entregas corresponden a tres temáticas psicológicas que creemos indispensable tener presentes antes, durante y después de la coyuntura:

a) La intoxicación mediática y sus perjuicios a la salud psicológica.
b) Los efectos psicológicos del aislamiento y otras medidas impuestas por la emergencia sanitaria.
c) Medidas para proteger la integridad psicológica del personal de salud.

Examinaremos desde nuestro ámbito los potenciales perjuicios y consecuencias a la salud mental que puede traer la crisis ocasionada por la epidemia, proponiendo una serie de medidas para afrontarlas a fin brindarte algunas herramientas para proteger tu integridad psicológica y la de tus seres queridos.

En éste primer artículo dedicaremos nuestras reflexiones al punto “a”.

La intoxicación mediática y la información falsa

Si bien mantenerse pendiente de las noticias parece ser una buena recomendación durante este tipo de crisis, discriminar entre la información falsa/amarillista/sensacionalista y la información confiable parece ser un problema de fondo.

Para ilustrar lo anterior, podemos hacer referencia a un incidente muy lamentable dentro de la historia de las noticias falsas que data de finales de los años 30 en Estados Unidos, cuando a Orson Welles se le ocurrió narrar en un programa de radio en vivo uno de los pasajes más emocionantes de la obra “La guerra de los Mundos” (Wells, 2005), novela de ciencia ficción que trata sobre una invasión alienígena. Welles no anticipó los perjuicios que tendría su idea en aquel momento, ya que debido a la gran audiencia que logró, causó un terrible pánico colectivo. Las personas huyeron de sus casas para hacer compras compulsivas, colapsaron las comisarías e inundaron las líneas telefónicas de emergencia, entorpeciendo también la movilización por carretera. La gente no pudo comprender a tiempo que se trataba de una dramatización pese a que fue mencionado en varios momentos dentro del programa (Miguel, 2018).

En la red abundan historias de ciencia ficción que están anunciando la antesala del apocalipsis y la extinción de la humanidad a causa del coronavirus, o por el contrario, opiniones infundadas que sospechan de una conspiración del capitalismo rampante a fin de crear pánico en la sociedad y establecer un nuevo orden mundial orquestado por hegemonías maquiavélicas. Pese a ser ficticio, lo anterior resulta tóxico para la tranquilidad, además de no tener ningún valor como recurso para interpretar la situación de forma racional y saludable.

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La literatura científica muestra que las redes sociales pueden acrecentar la ansiedad y el estrés, a diferencia de los medios tradicionales. Además, la percepción de riesgo aumenta mientras más se lea sobre un tema considerado amenazante e incierto (Fischhoff, s. f.). De acuerdo con Weir (2020), la especulación y la sobreexposición a la información tiende a desencadenar con mayor frecuencia cuadros de estrés, ansiedad y otras entidades clínicas dañinas. Se conocen incluso casos documentados de personas que a raíz de consultar compulsivamente información sobre atentados terroristas sufrieron secuelas psicológicas más agudas que las de aquellas personas que vivieron el acontecimiento más de cerca.

Considerando lo anterior, en los siguientes apartados proponemos 3 recetas para protegerte de la ansiedad y estrés causados por la especulación mediática.

La credibilidad de la prensa y redes sociales es cuestionable:

La calidad de la información que distribuyen los medios periodísticos más populares a nivel nacional o internacional no siempre es garantía de autoridad moral o científica, por lo que su veracidad y precisión debe ser siempre cuestionada. La prensa tiende a aprovechar las coyunturas para acaparar las coberturas mediáticas a través del alarmismo, y es propensa a informar con base en influencias políticas, económicas o de diversos grupos de interés (Five Ways to View Coverage of the Coronavirus, s. f.).

Las redes sociales presentan incluso mayores riesgos que la prensa ortodoxa para crear confusión y desconcierto, pues son el mecanismo ideal para crear y difundir información falsa sin ningún límite, por lo que nunca deben ser tomadas como primer referente para profundizar sobre este tipo de temas, debido a que cualquier persona es capaz de colocar y distribuir masivamente información de forma malintencionada.
Cualquier información sanitaria de carácter urgente o alarmante, debe contar con soporte científico avalado por las instancias de mayor autoridad en el ámbito de la salud (ONU, OMS, OPS, SSA).

La información sanitaria debe sustentarse o bien contrastarse partir de fuentes científicas autorizadas

Las opiniones en temas de salud deben basarse en estudios clínicos publicados por revistas científicas arbitradas, o bien, notas o artículos de prensa científica especializada (por ejemplo The Lancet o Nature). También puedes considerar como opiniones autorizadas las de especialistas de gran solvencia científica-académica cuya trayectoria sea fácil de reconocer y rastrear en internet. Dedícales una búsqueda, identifica su participación en instituciones de carácter científico, localiza sus trabajos académicos y las notas de prensa en donde aparezcan.

Los puntos de vista de personas no expertas deben tomarse con muchísimo cuidado. Cualquier opinión de quien no pertenece a las áreas de salud especializadas en las epidemias tiene una autoridad limitada en el asunto, ya que un comunicador sin perfil de profesional sanitario de alta especialización, no puede emitir opiniones con la “expertise” de un inmunólogo o un epidemiólogo (especialmente en el caso de una contingencia sanitaria).

Mejora tu confianza en las autoridades de salud

Salvaguardar la salud mental se relaciona con la habilidad de familiarizarse con la información adecuada (Department of Psychiatry, s. f.). Es cierto que por diversas razones padecemos de un escepticismo constante en torno a los análisis, reportes y proyecciones de las autoridades nacionales de salud, pero toma en cuenta que podrían ser el mejor referente que tienes para interpretar la emergencia sanitaria. La posibilidad de que las instancias nacionales informen con mayor certidumbre respecto a los acontecimientos de la pandemia es muy alta. Sin embargo, si desconfías de ellas, anímate a revisar la posición de otros organismos sanitarios de carácter internacional como la Organización Panamericana de la Salud, la Organización Mundial de la Salud, el Centro Nacional de Control de Enfermedades Norteamericano, y si tienes más curiosidad, puedes consultar la información de autoridades de salud de otros continentes (desde luego en sus sitios oficiales). Verás que en la mayor parte de los casos son coherentes entre sí.

Conserva la calma. Sigue las medidas de prevención que indican las autoridades pero se responsable respecto a lo que lees o compartes y mantente al margen del amarillismo oportunista de algunos medios, tomando con actitud crítica el alarmismo infundado de tus conocidos y contactos de las redes sociales. ¡Tendrás más tranquilidad en tanto tu dieta de información sea la correcta!

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Finalmente, además de la dieta “informativa”, intenta conservar buenos hábitos alimenticios, planea rutinas, da oportunidad a la creatividad, planea nuevos proyectos o pon en marcha los que tenías estacionados. No dejes de realizar actividad física desde casa y solicita ayuda profesional en caso de presentar cuadros agudos de pánico, estrés, ansiedad o depresión.

Si conoces a alguien a quien puede servirle esta publicación comparte, comenta o da like.

¿Y a ti cómo te ha afectado la información durante la epidemia? Cuéntanos.

Para saber más:

  • Department of Psychiatry. (s. f.). Caring for Patients’ Mental Well-Being During Coronavirus and Other Emerging Infectious Diseases: A Guide for Clinicians. Center for the Study of Traumatic Stress. https://www.cstsonline.org/assets/media/documents/CSTS_FS_Caring_for_Patients_Mental_WellBeing_during_Coronavirus.pdf.pdf
  • Miguel, E. (2018, enero 18). El mito del pánico que causó La Guerra de los Mundos y las fake news de los años 30. https://magnet.xataka.com/preguntas-no-tan-frecuentes/el-mito-del-panico-que-causo-la-guerra-de-los-mundos-y-las-fake-news-de-los-anos-30
  • Fischhoff, B. (s. f.). Coronavirus Anxiety. Recuperado 23 de marzo de 2020, de https://www.apa.org/research/action/speaking-of-psychology/coronavirus-anxiety
  • American Psychological Association. (s. f.). Five Ways to View Coverage of the Coronavirus. Https://Www.Apa.Org. Recuperado 23 de marzo de 2020, de https://www.apa.org/helpcenter/pandemicsWeir, K. (2020).
  • Seven crucial research findings that can help people deal with COVID-19. Https://Www.Apa.Org. https://www.apa.org/news/apa/2020/03/covid-19-research-findings
  • Wells, H. G. (2005). La guerra de los mundos. EDAF.

Páginas acreditadas de las autoridades sanitarias:

  • Sitio especializado sobre el COVID19 de la SSA (https://coronavirus.gob.mx/)
  • Sitio web sobre el coronavirus de la Organización Mundial de la Salud en español: https://www.who.int/es/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019/advice-for-public
  • Sitio web de la Organización Panamericana de la Salud: https://www.paho.org/mex/
  • Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades en español: https://www.cdc.gov/coronavirus/2019-ncov/index-sp.html

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